martes, 6 de noviembre de 2007

Pedro Jota y Samaranch


En el periódico de Pedro Jota no gustó nada que nombraran a Juan Antonio Samaranch presidente del Comité Olímpico Internacional.
El mismo día de su elección, Diario 16 publicaba un editorial en su contra ("Samaranch". Diario 16. 17 julio 1980), y un artículo de José Luis Gutiérrez ("Samaranch: contamos contigo...!todavía!". Diario 16. 17 de julio 1980. Página 24), en el que se llegaba al insulto y a la descalificación personal: "este incombustible vegetal barcelonés", "resbaladizo personaje", "señorito adinerado", "demostró una precoz afición al camuflaje", con "discreta fama de play-boy"...
Pero sin duda, el artículo más crítico contra Samaranch lo escribió el propio Pedro Jota pocos días después, afirmando cosas como:

"Complacido testigo de excepción de todo ello, desde un lugar de honor, a escasos metros del "Pinochet comunista" Leónidas Breznev, fue Juan Antonio Samaranch, ese viejo conocido nuestro que sin duda servirá al ideal olímpico con la misma lealtad con que lo hizo a los Principios Fundamentales del Movimiento, aquellos que jurara embutido en su flamante camisa azul una fría mañana de diciembre de 1966.
Ninguna crónica relata si el rostro de Samaranch reflejó emoción alguna en el momento en que la "delegación afgana" fue clamorosamente acogida en el estadio (...) ¿Recordará todavía Samaranch los principales rasgos faciales del exiliado anterior presidente del Comité Olímpico afgano, aquel venerable anciano -cuyo voto trataría de comprar, sin duda, en más de una ocasión- que ha advertido al mundo que en Moscú se compite por "medallas de sangre"? (...) La oleada de autocomplacencia que ha rodeado a la elección de Samaranch por parte de la izquierda, el centro y la derecha produce náuseas, ganas de vomitar. Todo el idealismo propio de una democracia naciente parece haberse diluido en apenas cuatro años en el corrosivo disolvente del pancismo. !Qué dignos de lástima resultan esos dirigentes deportivos que se frotan las manos con la expectativa de conseguir unas devaluadas y lúgubres medallas! (...) Quiero declarar públicamente que me siento avergonzado de que un español haya accedido a la presidencia del movimiento olímpico en las condiciones en que lo ha hecho Samaranch -hace unas semanas se hizo el "longuis" cuando el ministro de Asuntos Exteriores le sugirió que dimitiera de su cargo de embajador antes del inicio de los Juegos- y que los hipotéticos triunfos de unos deportistas que anuncian agencias de viajes en sus camisetas y reclaman suculentas primas como premio a sus victorias no me parecen motivo de alegría y orgullo sino timbre de deshonor (...) El olimpismo ha muerto y Samaranch va a ser su enterrador".

"Los Juegos de la vergüenza", de Pedro J. Ramírez. Diario 16. 21 de julio 1980.

Cuatro años más tarde, en los siguientes Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, Pedro Jota recorría las distintas sedes de los juegos en un helicóptero del COI junto a Juan Antonio Samaranch, como invitado personal del presidente del COI, y se sentaba también a su lado en aquella mítica final de baloncesto España contra EEUU.